Sobre la codicia
Tal vez quisieron demasiado
Lo querían todo
y les fue concedido,
a intervalos
Tuvieron el éxtasis y el abismo
la luz y la sombra
la ira y el perdón,
a partes iguales
Un día perdieron el equilibrio
y sólo quedó el miedo y el recuerdo
la mano que enjugaba la frente
durante dos partos
Esa misma mano
ahora muda en caricias,
la ternura olvidada por los labios
se pierde en los reproches
Sí, quisieron demasiado
Y el precio es esta hartazón
en la que se encuentran.
Elena Buixaderas, Abril 2009
