El español en la República Checa es una realidad en marcha. Todo apunta a ello. Los jóvenes checos lo perciben como la lengua del siglo XXI. No sólo por la enorme tradición cultural e histórica que va unida a ella, sino porque consideran el español una lengua útil, una lengua que abre mercados, que dialoga con lo contemporáneo y que les conecta desde el corazón de Europa con 400 millones de personas. Sin embargo, es necesario poner al día el imaginario y la potencialidad del español mediante una política cultural y lingüística que puede y debe tener a la República Checa como aliada.
ABAD LEGUINA, Iñaki: El español en la República Checa, en Enciclopedia del español en el mundo Anuario del Instituto Cervantes 2006-2007, Madrid 2006, pág. 320.[1]
A pocos les puede sorprender, pero la progresión del interés por la lengua española en la República Checa ha tenido una rápida progresión. El trabajo de diplomacia y Gestión Cultural está ayudando a curar ciertas heridas históricas debidas a la Guerra Fría, donde durante casi cuarenta años la llamada Checoslovaquia y España vivían sin diálogo.
Los tratados de Cooperación Cultural entre España y la República Socialista de Checoslovaquia se inician en los años 70 [2] . Con anterioridad, la lengua, cultura e historia española fue cultivada por un reducido número de historiadores e hispanistas. Parte de ese legado pertenecen a los colaboradores del Centro de Estudios Iberoamericanos de Praga [3] .
Los convenios de colaboración Cultural se han ido ampliando, siendo la inauguración del Instituto Cervantes de Praga por SS.AA.RR. los Príncipes de España en septiembre de 2005 lo que –posiblemente- esté ejerciendo un mayor impacto en la sociedad checa de a pie.
La historia de las relaciones [4] bilaterales se ha puesto de manifiesto con la exposición “La Praga española”, coincidiendo con los primeros meses de dicha presidencia checa en la UE [5] . Se mostraron las valiosas relaciones culturales, artísticas y sociales que se habían mantenido entre España y la República Checa desde la Baja Edad Media, y que se truncan con el final de la Guerra Civil. La literatura española ha dado numerosos ejemplos de ello: desde “La verdad sospechosa” de Juan Ruiz de Alarcón [6] a “Testamento en Praga” de Tomás y Teresa Pàmies.
Aunque, en el ámbito cultural, no fuera bien acogida la obra “Entropa” de David Černý, ello no dificultó nuestras relaciones, pues España no fue de los países que obtuvo una metáfora tan cínica y políticamente incorrecta, como recibieron los italianos, los rumanos, los húngaros o búlgaros (como unas viejas letrinas turcas).
Paralelamente a los pormenores entre Klaus y Topolánek [7] , los centros culturales siguieron en sus líneas de trabajo. Desde el año 2005, el Instituto Cervantes ha colaborado a que el público conociera a nuestros escritores más actuales como Javier Marías, Suso de Toro, Enrique Vila-Matas, Maruja Torres… hasta a los creadores latinoamericanos Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa… Aún queda el recuerdo del impacto de la participación de España como país principal en la Feria del Libro de Praga en abril de 2008 [8] .
En el plazo de la cinematografía, son ampliamente conocidas las películas de nuestros directores más internacionales como Pedro Almodóvar, Alejandro Amenábar o Julio Médem… Las relaciones cinematográficas entre ambos países son intermitentes, pero no por ello poco intensas. Recordemos el rodaje de “La niña de tus ojos” de Fernando Trueba en los famosos estudios Barrandov. En este film fue el actor checo Miroslav Táborský, quien obtuvo un Goya a mejor actor rebelación.
En el plano de la acción cultural, las políticas se están dirigiendo a promocionar nuevos directores y cinematografías a través de diferentes ciclos que se organizan desde el Instituto Cervantes y la Embajada de España, quien llevaba más de 10 años siendo la única entidad que ofrecía cine español regularmente en la Facultad de Cine de Praga (FAMU) Parece que estos empeños van obteniendo sus frutos en la que ya es la quinta edición del Festival de Cine Español en Praga “La película” [9] .
El idioma español está teniendo un gran auge, que parece quizás no verse cubierto por un respaldo institucional en incrementar el número de profesores cualificados, ni los espacios. Es cierto que pudo tratarse de un incremento imprevisible, pues de 2615 en 2000 se pasó a 5900 estudiantes de español en las universidades checas en 2004.
Numerosos proyectos de cooperación académica, lectorados, intercambios culturales… está proporcionando que diversos profesores y estudiantes ejerzan de satélites en los ámbitos académicos, favoreciendo la imagen de la lengua española a nivel internacional. Muchos ya son “expatriados” que favorecen los intercambios entre instituciones y generan una serie de reflexiones sobre los estereotipos checos y españoles [10] . En definitiva, consiguen que se vea a la cultura y a la lengua española de gran potencial e interés, obteniendo un prestigio internacional mucho más dinámico y directo.
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[1] En línea: http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_06-07/pdf/paises_68.pdf
[2] Delgado Gómez-Escalonilla, Lorenzo y Figueroa, Marisa: Los compromisos internacionales de España en materia de cultura , en Análisis del Real Instituto Elcano (ARI), Nº 4/2007 - 24/01/2008 [http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/lengua+y+cultura/dt4-2008]
[3] http://sias.ff.cuni.cz/es/welcome.php
[4] http://www.mzv.cz/madrid/es/cursos_de_verano_de_estudios_eslavos/historia_de_las_relaciones_bilaterales.html
Sobre las relaciones diplomáticas y visitas: http://www.mzv.cz/madrid/es/cursos_de_verano_de_estudios_eslavos/relaciones_diplomaticas_y_visitas.html
[5] Flores Juberías, Carlos: La presidencia checa de la Unión Europea: un primer intento de valoración, en “Fundación Ciudadanía y Valores”, julio de 2009. [http://www.funciva.org/uploads/ficheros_documentos/1247584012_la_presidencia_checa_de_la_ue.pdf]
[6] http://cvc.cervantes.es/obref/verdad_sospechosa/introduccion/claves.htm
[7] Esparza-Ruiz, Daniel: ¿O Lisboa o Moscú? Retos de la Presidencia checa en la UE, en Análisis del Real Instituto Elcano (ARI), Nº. 28, 2009. [http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/europa/ari28-2009]
[8] http://praga.cervantes.es/FichasCultura/Ficha47006_63_1.htm
[9] www.lapelicula.cz
[10] Esparza-Ruiz, Daniel: “Estereotipos sobre la República Checa: El Estigma de Pertenecer al Este“. en: Josef Opatrný. Las Relaciones Checo-Españolas: Viajeros y Testimonios. Universidad Carolina de Praga. Editorial Karolinum, Praga, 2009, pp. 221-31.
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Julio 2nd, 2009
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Consideramos que el número de agentes que intervienen en cualquier acción cultural no tiene por qué alterar el producto, por lo que hacemos una valoración positiva de dicha acción cultural exterior que ofrece una muestra de nuestro país con su pluralidad y riqueza.
En la política exterior española las competencias en materia de cultura están ampliamente articuladas. El hecho de que diversos ministerios se vean relacionados en el tema cultural no es sino el indicador de que la Cultura es un excelente instrumento para la consecución de diversos objetivos de índole política, turística, económica, educativa, social, deportiva, idiomática… Esta situación lo único que plantea es el hecho de establecer unos objetivos claros para cada área ministerial, sin llegar a una excesiva estructuración que dé como resultado los compartimentos estanco, absolutamente perjudiciales para el hecho cultural en sí.

El modelo de los centros o institutos culturales (del tipo Goethe Institut, Institut Français o el propio Instituto Cervantes) como dinamizadores de la cultura en el exterior facilitan, por un lado, el uso de un espacio de encuentro que acoge diversidad de propuestas e iniciativas entre los países implicados. Como decíamos anteriormente, la complejidad y pluralidad de la cultura española tiene su ejemplo en los Institutos Cervantes. Dado que su objetivo principal es la difusión del idioma, sus objetivos no sólo se centran en la cultura española en sí, sino que trascienden a todos los países de habla hispana. Como contrapartida, las secciones culturales de las embajadas, los centros culturales y las oficinas técnicas (a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) se centran en la cultura española y todos aquellos proyectos de cooperación cultural y desarrollo entre países.
Tras hablar de los agentes de los organismos autónomos del gobierno, observamos que otros organismos o consorcios privados completan aquellos puntos de unión entre la cultura española y otras adyacentes, emergentes o de interés como el Instituto Español de Comercio Exterior. Otros ejemplos que hallamos fuera de Chequia están en la actividad de la Casa América, Casa Árabe y Casa Mediterráneo no hacen más que reforzar las relaciones que van más allá de las relaciones políticas entre los países, favoreciendo el intercambio cultural, intelectual y formativo. En este sentido, el tipo de actividades desarrollado por estas instituciones puede considerarse como de fondo, al tener como objetivos el intercambio educativo y científico. Por su parte, la Casa Asia y la Casa África, a nuestro entender, favorecen un mayor conocimiento de sus pueblos atendiendo a diferentes ámbitos como lo es el social y de cooperación, el académico, el económico y el cultural.
Las Comunidades Autómonas y sus municipios también juegan un papel importante en la acción cultural exterior al ser estos agentes quienes inciden con mayor interés en promocionar su idiosincracia a nivel internacional, haciendo cuenta de los beneficios que les aportan a nivel de difusión, visibilidad, apertura de oportunidades de cooperación y sinergias.
El tercer sector juega un papel que muchas veces se hace esencial e –incluso- agitador en diferentes contextos. Estas entidades poseen un expreso deseo generar iniciativas con gran adaptabilidad a las necesidades de cada país. Si bien es cierto que, no regularmente cuentan con el apoyo financiero para llevar a cabo algunos de sus proyectos.
En contraposición con este tercer sector, de carácter asociativo y más bien asociativo, también existen entidades de carácter privado que deben considerarse en este apartado como agente de acción cultural exterior. Estas empresas e industrias suelen aplicar la Responsabilidad Social Corporativa, por lo que intentan incidir en la vida del ciudadano apoyando diversas iniciativas que pueden resultarle de interés.

Tal es dicha pluralidad de agentes que no son sino el reflejo de nuestra sociedad globalizada y multicultural. Quizás, a la hora de hacer más conscientes a todos estos agentes acerca de su misión e impacto, se podría hacer uso de las nuevas tecnologías de la información para la creación de un portal en Internet que permitiera el intercambio en tiempo real de iniciativas, proyectos, calendarios, objetivos… Esta diversidad de agentes, bien es cierto, que podría mejorarse con la creación de un sistema de comunicación más fluido donde pudieran converger todos los objetivos y actividades. A veces se hace complejo el acceso a diferentes proyectos, convocatorias… dada su escasa publicidad o representatividad en los medios de comunicación. Los agentes son el reflejo de la sociedad, de su progreso, de las preocupaciones y palpitaciones sociales que vivimos en la actualidad.
Marzo 27th, 2009
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Lucena Muñoz Eufrasio |
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A nuestro entender, este paso de la simple promoción cultural, a la verdadera cooperación es el futuro de la Gestión Cultural, y uno de los déficits de nuestra labor en el exterior.
El hacer cultura había venido entendiéndose como la consecución de diferentes actividades, o la realización festivales o paquetes culturales propuestos desde otras entidades. La cooperación cultural es la forma de establecer verdaderos diálogos entre agentes de diferentes culturas y procedencias.
Desde nuestro punto de vista, nunca hemos visto de forma acertada la programación de actividades estanco o aisladas. Nos referimos con esto, a aquellas actividades que consisten en realizar un gran desembolso para promocionar a un determinado artista o conjunto. Seguro que nadie duda de su valor y calidad, pero la proyección potencial de una actividad así es tan grande, que lamentamos que cuando se programa normalmente, no se establecen actividades especiales o paralelas.
La política de potenciar la proyección y la acción cultural en el exterior es válida, pero en la era de la comunicación y globalización en la que vivimos, cuando se crea la posibilidad de encuentro entre agentes, el enriquecimiento es mucho más intenso y duradero que la mera actuación o actividad aislada.
Entendemos que el fomento de la cooperación cultural como vehículo de intercambio y reconocimiento mutuo debe ser esencial a la hora de pensar en una programación. Estas acciones compartidas, que nos ayudan a tener una mejor comprensión del otro son el enriquecimiento cultural de nuestra sociedad de la información.
Cuando conocemos: respetamos a la vez que promovemos el conocimiento mutuo. Esa tarea de acercamiento al local, debe ser el trabajo previo de campo. La información que obtendremos de ello será de gran valía a la hora de toma de decisiones. Cuando se comparten proyectos, estamos apostando por garantizar la diversidad cultural como patrimonio de la humanidad (UNESCO) Sabemos que en la mayoría de los conflictos internacionales subyace un componente cultural.
La riqueza de la cooperación cultural entre agentes (administraciones públicas, sector privado y sociedad civil) es incomparablemente mayor que una simple actividad aislada. Desde luego, el esfuerzo es mucho mayor, pero los resultados son mucho más duraderos.
Otro factor a tener en cuenta es que la Cultura implica una serie de factores de cohesión social, bienestar, dignidad social, defensa de las identidades colectivas amenazadas además de que ayuda al desarrollo económico.
Los programas de cooperación académica y científica son un claro ejemplo de los beneficios y la conveniencia de crear espacios de encuentro y diálogo entre actores. Pensamos que estos intercambios de experiencias y conocimiento suponen un complementarse el uno al otro en la búsqueda de una mejora del individuo, y por ende, de la Humanidad.
Para la consecución de estos proyectos de cooperación, es necesario que el Gobierno asuma las funciones de facilitación, estímulo y fomento, ayudando a la comunicación entre plataformas y redes de interlocución, tan importantes para el trabajo en el área cultural.
Desde luego, este papel gubernamental ha de elaborarse teniendo en cuenta los principios de coordinación entre instituciones, complementariedad entre agentes, pluralidad y respeto, así como integración entre los agentes que fomenten proyectos conjuntos.
Febrero 14th, 2008
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Lucena Muñoz Eufrasio |
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¿Cómo podríamos definir a un Gestor Cultural hoy en día? Desde nuestro punto de vista, compartimos la afirmación propuesta para el gestor cultural. Se ajusta a la realidad cambiante en la que vivimos, con la rapidez de los medios de comunicación que favorecen la transmisión de información, iniciativas e inquietudes en el área cultural.
Consideramos que términos como dinámica, son positivos en el área de acción cultural. Esto nos sugiere no sólo una dinámica en la forma de gestión, sino en la forma de coordinación y uso de los agentes que intervienen en el área de la cultura. Los parámetros dados acerca del modelo de gestión, frente al modelo de administración [1] implican una mayor versatilidad en la toma de decisiones y análisis. Esta forma de actuar implica una mayor autonomía que facilita un mayor dinamismo. Poseemos una idea del gestor más allá del intermediario [2] , una figura que promueve, que ejerce algún tipo de influencia a favor de la ejecución de diversos proyectos que tienen denominadores comunes en los objetivos que plantean.
La idea de dinámica está relacionada con las competencias de mediación entre los actores que intervienen en los diferentes campos, el transferir información, conocimiento y sistemas, la idea de establecer puentes y lógicas de actuación, ejercer funciones directivas y de liderazgo.
Puntualicemos que dinámica no quiere decir rapidez. El dinamismo no lo entendemos como “economía de tiempo”, sino el ritmo preciso para producir un resultado óptimo según el proyecto a desempeñar. Consideremos que la coordinación de un ciclo de conferencias, implican una dinámica diferente a la llevada a cabo en un centro de creación artística como la Academia de España en Roma, donde se atienden a procesos creativos que su especificidad implica otro tratamiento.
Lo referido a encontrarse en constante cambio, atiende a una realidad de la que, cada vez, somos más conscientes. Así, el gestor cultural, debe ejercer su labor con las suficientes dotes de tolerancia, flexibilidad y sensibilidad para adaptarse a las novedades que se le presenten.
Este cambio se asemeja a las competencias de innovación respetando la memoria colectiva, también de anticipación, la capacidad de trabajar entre sistemas mixtos… por citar algunas.
Con adaptarse entendemos el coger del otro agente lo interesante, aportando nuestra visión. En este sentido, consideramos que desde la gestión cultural es muy importante establecer puentes, diálogos y sinergias sin suplantar nuestras propuestas a las propuestas existentes.
Lo anteriormente expuesto tiene que ver con competencias como la del diagnóstico [3] , así como tratar la información para su acción profesional.

Claves esenciales en la acción cultural exterior son las nuevas realidades y contextos donde ha de intervenir el gestor cultural. El análisis, estudio y conocimiento del medio donde va a intervenir es punto esencial para establecer unos parámetros de acción a nivel de objetivos, líneas guía, seguimiento e impacto.
Hay que entender la especificidad de cada uno de los procesos culturales. Competencias como situar su acción profesional a escala local y global, así como tratar la información para su acción profesional, son esenciales para enfrentarse a estas nuevas realidades y contextos.
Las funciones que debe desempeñar un gestor cultural debe ser muy dinámica y abierta a un constante cambio, la cual debe adaptarse a las nuevas realidades y contextos.
[1] Martinell Sempere, A.: La función de los agentes culturales: Nuevos escenarios para la reflexión, en Periférica: Revista para el análisis de la cultura y el territorio, Nº 1, 2000 , págs. 105-138
pág. 12.
[2] Martinell Sempere , A.:
Los agentes culturales ante los nuevos retos de la gestión cultural, en
Revista Iberoamericana de cooperación, núm. 20, mayo-agosto de 1999 , [ en línea:
http://www.rieoei.org/rie20a09.htm ]
[2] Roselló Cerezuela, D.: Diseño y evaluación de proyectos culturales, Ariel, Madrid, 1997, pág. 43.
1f96
Septiembre 11th, 2007
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Lucena Muñoz Eufrasio |
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