
Este sábado 5 de enero de 2013 a las 15:30h. en la plaza de Hradčanské náměstí volveremos a ver la Cabalgata de los Tres Reyes Magos en sus camellos y con acompañamiento musical. El recorrido finalizará en la plaza de Loreto (Loretánské náměstí) ante un Belén viviente, donde veremos que adorarán al pequeño niño Jesús. Allí se le entregarán los presentes: oro, incienso y mirra.
Después será posible saludar a los Tres Reyes Magos de Oriente, quienes al siguiente día 6.1.2013 repartirán a los niños enfermos del Hospital de Motol aquellas aportaciones que se reciban (libros infantiles, libros para colorear o dibujar, pasteles, ceras, diarios y similares…)
Organizan: Občanské sdružení Mládež Idente, Arcidiecézní charita Praha a Arcibiskupství
pražské
¡Esperamos verles en Hradčani!

Tuto sobotu 5. ledna 2013 v 15:30 hodin na Hradčanském náměstí opět vyjde průvod Tří králů
na velbloudech a za hudebního doprovodu půjde k živému Betlému na Loretánské náměstí, kde
se pokloní malému Ježíškovi a předá mu své dary, zlato, kadidlo a myrhu. Pak všem přítomným,
celému městu a národu předají své poselství do roku 2013.
Na závěr se všichni, především děti, mohou se Třemi králi i s malým Ježíškem pozdravit a předat
mu svůj dárek, který následujícího dne, 6. ledna, bude Třemi králi předán nemocným dětem na
pediatrické oddělení Fakultní nemocnice Motol. Dárky by měly být například: dětské knížky,
omalovánky, skicáky, pastelky, pera, diáře, hezká klíčenka apod. Mohou být i nové, ne však
plyšové hračky.
Organizátoři akce: Občanské sdružení Mládež Idente, Arcidiecézní charita Praha a Arcibiskupství
pražské srdečně zvou všechny děti s rodiči, školáky s učiteli a vůbec každého, kdo si cení dobré
vůle, smyslu pro tajemství a lidské naděje.
Těšíme se na vás a na shledanou s Třemi králi na Hradčanech.
Enero 4th, 2013
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Como cada año, vuelve a celebrarse el Festival TRANSTEATRAL de culturas iberoamericanas que ofrece la oportunidad -casi- única de disfrutar de espectáculos teatrales en lengua española en la capital checa.
La cuarta edición de este año, aunque breve en duración, no dejará a los espectadores indiferentes con los destacados espectáculos que se han programado.
Desde Madrid vendrá la compañía dirigida por el destacado Jorge Eines, quienes pondrán en escena una sugerente versión de RICARDO III. [Leer más]
LAS TRES HIJAS DEL SEÑOR KRAPP es el espectáculo escrito y dirigido por el dramaturgo español afincado en Praga, David Llorente.

También se presentará la traducción al checo de la nueva dramaturgia a través de lecturas dramatizadas.
La programación completa del festival se puede ver aquí.

Paralelamente al festival, también se celebra un simposio abierto.
Abril 6th, 2012
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lucesbohemia |
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Presentación de un nuevo número de la revista revue PROSTOR. Monógrafico sobre la situación española en la actualidad.
ESPAÑA EN MOVIMIENTO: PERO… ¿HACIA DÓNDE? | ŠPANĚLSKO V POHYBU – ALE KAM?
revue PROSTOR - 92
ESPAÑA EN MOVIMIENTO: PERO… ¿HACIA DÓNDE? | ŠPANĚLSKO V POHYBU – ALE KAM?
Especialistas españoles y checos debatirán sobre las relaciones checo-españolas, la transición democrática, las semejanzas y extrañezas de los dos países. Pero también ofrecerán su opinión sobre la España más actual: “los indignados“, las recientes elecciones, etc.
Un encuentro distendido en el trascurso del cual se presentará el número 92 de la prestigiosa revista PROSTOR, dedicado a España.
Přátelské setkání nad „španělským“ číslem revue PROSTOR 92 s panelovou diskusí o česko-španělských kulturních stycích, španělské a české cestě k demokracii, a také o „rozhořčeném“
Španělsku po volbách.
En español y en checo con traducción simultánea. | Ve španělštině a češtině se simultánním tlumočením.
La grabación, posteriormente se emitirá en la Televisión Checa, dentro del programa Politické spektrum.
Participantes | Hosté
Josef Forbelský – hispanista
Elena Buixaderas – científica, traductora y poeta | vědecká pracovnice, překladatelka a básnířka
Daniel Vázquez – hispanista
Jan Hloušek – exdiplomático y traductor | bývalý diplomat a překladatel
Moderadores | Moderátoři
Adriana Krásová, Milan Hanuš – editores de la revista | editoři revue PROSTOR
En español y en checo con traducción simultánea.
Ve španělštině a češtině se simultánním tlumočením.
Cuándo | Kdy? 11.1.2012 | 18:00 h.
Dónde | Kde? Instituto Cervantes de Praga - Kinosál IC - Na Rybníčku 6, Praha 2
Cuánto | Kolik? GRATIS
Enero 7th, 2012
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lucesbohemia
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Este artículo ha sido publicado por la revista Prostor, en su nº 92 dedicado a España, traducido al checo. Como la traducción no ha sido revisada por mí antes de salir de imprenta, pongo aquí el original. (El que pueda comparar que compare…)
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Un país debería ir hacia donde van sus habitantes. Pero ¿qué hacer con un país cuando sus habitantes no saben adónde van? Este problema no es sintomático de España, en realidad lo arrastra toda Europa, aunque es posible que haya peculiaridades hispánicas.
¿España va a algún lado? No, España no va a ningún lado, se deja llevar por la inercia marcada por el imperialismo mercantilista en que viven sumergidas todas las sociedades de hoy en día, la occidental, la post-comunista, las en vías de desarrollo…
Ya ningún país controla su destino ni su historia, y mucho menos sus habitantes, dondequiera que estén. Vamos a la deriva dirigidos por los dioses caprichosos de la econometría.
Nunca me he sentido “española”, porque sinceramente no sé lo que es ser español. Si pienso en una definición geográfica, como por ejemplo: nacido al sur de los Pirineos pero al norte de Gibraltar, no sé qué hacer con los portugueses, ni con los canarios…. Si pienso en una definición lingüística, el asunto se pone aún más peliagudo, tengo entonces más en común con un argentino o un venezolano, que con un gallego o un euskaldun. Pienso entonces en términos estadísticos: el español “medio” (que no mediocre) sería una especie de José García, Pepe para los amigos, que vive en los alrededores de la meseta, come paella los domingos, y tortilla de patata para cenar… pero, ¿y los demás? ¿Y las demás? Los Iñakis de Navarra, los Froilanes de Galicia, las Maites de Bilbao, las Fuensantas de Murcia… los que no comen paella o tienen alergia a la albúmina…
En estos tiempos inciertos es peligroso generalizar. Corrijo, SIEMPRE es peligroso generalizar. Así que yo, para saber de dónde soy, miro mi pasaporte. Ahí lo dice bien clarito: ESPAÑA. Y ya no tengo dudas, no vaya a ser que me de un ataque de ansiedad por aquello de perder la identidad. Porque yo en el fondo creo que soy vasca, aunque no hablo euskera, y tengo apellido catalán, y nací en Murcia, y para colmo soy cada vez más checa…
No soy especialmente amiga de las tradiciones, y como casi nunca estoy de acuerdo con Unamuno, pues tampoco en esto. Muchas de las tradiciones solo son hábitos de mayor o menor duración. Y algunos son realmente perniciosos, como tirar cabras desde torres o arrancar cabezas de ganso. Las tradiciones son relativas, como todo. Sobre todo depende de a quien se le pregunte. No explican lo contemporáneo, porque casi siempre están sacadas de su contexto histórico, y es la historia la que en todo caso explica lo contemporáneo. La tradición solo es un pedazo de historia aislado de su entorno sociocultural y enclavado casi siempre en otra época. La mayoría de las tradiciones se quedan obsoletas y agarrarse a ellas se convierte en acicate de la diferencia. Sobreviven cuando se convierten en rituales con sentido en la nueva época en la que están insertadas. Si no, solo sirven para expresar diferencias entre pueblos o colectivos variados, es decir para aislar y crear barreras (“yo no soy como tú, que lo sepas”), y agarrarse a ellas suele ser sinónimo de reaccionarismo. Repetir algo simplemente por la fuerza de la costumbre no me parece un argumento sólido cuando se trata de maltratar seres vivos, por poner al caso. De cualquier modo, la democracia nunca ha sido una tradición debajo de los Pirineos, mas bien un efímero estado entre monarquías absolutistas y dictaduras varias.
Los que nacimos en España más o menos en la época en que el país recobró la democracia siempre hemos visto un país que va buscándose a si mismo. Nunca nos identificamos con los valores del pasado: imperio y hegemonía, primero, autoritarismo y represión, después. Crecimos al mismo tiempo que la democracia, buscando nuestra identidad. Como nadie sabía lo que era (la democracia nunca tuvo larga vida en nuestro país) hubo que ir inventándola sobre la marcha, con todos los tropezones que eso conlleva. Y con el aditivo de pasar por aquellos odiosos años ochenta, que lo único bueno que dejaron a nivel mundial fueron algunas bandas de rock.
Mi generación sufrió, claro, las consecuencias del pasado. Fuimos parte del baby-boom de los setenta, a su vez producto del trauma de la posguerra. Cuando crecimos, todos nuestros padres querían un futuro mejor para nosotros y nos enviaron, junto a sus ahorros, a la universidad, con lo que las atiborramos hasta tal punto que, cuando tuvimos nuestros títulos de licenciados en la mano, el país no sabía qué hacer con nosotros. En los años noventa el paro entre los universitarios andaba cerca del 30%. ¿O es que ya nadie se acuerda de la generación JASP? Probablemente no. Éramos Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados, como aquel Renault. Nos prometieron el oro y el moro, pero con veintipocos años encontramos el desencanto. Nadie sabía que hacer con nosotros, no nos daban trabajo, no había para tantos “ultrapreparados”. Algunos nos marchamos (léase emigramos), e invadimos junto a muchos italianos el Reino Unido, que tan pródigo era en subsidios. La mayoría regresamos con nuestro inglés de Cambridge u Oxford, y el país aún seguía sin saber que hacer con nosotros. Así que algunos nos volvimos a ir, y en algunos casos, para no volver.
Toda esa generación de listillos universitarios, con sus cándidas perspectivas, con las ilusiones frustradas que tantos padres habían puesto en sus retoños… se tuvo que integrar en un país que sólo ofrecía puestos de vendedores (en aquella época se acuñó el infame término “ingeniero de ventas”). Cada uno se buscó la vida como pudo, se tragó su desencanto, esa sensación de que te han timado y te han robado parte de tu vida. Hicimos lo que pudimos, o lo que nos permitieron. La mayoría ahora tenemos hijos, nos damos cuenta de que no podemos vivir como nuestros padres, y no sabemos adonde vamos, sólo sabemos que nuestros hijos tampoco vivirán como nosotros. Así que ¿adónde va un país con gente así?
Pero no somos sólo el fruto de la historia dentro de nuestras fronteras. En aquellos gloriosos ochenta, repletos de banalidad y despreocupación se fraguaron los cimientos de la crisis de ahora: heredamos el mecanismo hiperconsumista que ya se había puesto en marcha en Estados Unidos, se vivía por encima de nuestra posibilidades, todo se compraba y vendía a precios irreales, los sueldos de entonces nos parecen ahora quimeras inalcanzables, y fue entonces cuando se empezó a enladrillar la costa mediterránea. Nadie pensó entonces que a ese ritmo de construcción en veinte años el país no iba a dar de sí. Porque entonces nadie pensaba, era superfluo, había que vivir deprisa y ganar dinero. La factura ya está pasada (el cielo esta enladrillado, quién lo desenladrillará?), por eso hace dos días la gente se echado a las calles y quiere cambios. Pero cambios radicales, no parches momentáneos, como aquellos contratos-basura que rebajaron el paro de hace veinte años, pero que dejaron que todo siguiera igual durante dos decenios. Parafraseando a Unamuno, se acabó el tiempo del “que inventen otros”, se acabó el tiempo de improvisar y luego ya veremos. Nosotros tenemos que inventar y no otros (el desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será…)
España ha perdido muchos de sus valores tradicionales, pero era inevitable. Algunas antiguallas hay que dejarlas por el camino. El problema es que no ha encontrado todavía su nueva identidad, ni consigo misma ni dentro de Europa. No sabe manejar los nacionalismos, ni la complejidad de un estado multicultural, y aún menos el problema global de la inmigración. Aferrarse a tradiciones mas o menos obsoletas (que cada uno elija la que quiera: toros, misas de domingo, futbol o bailes populares) no nos ayuda ni a entendernos a nosotros ni a los demás. España debe evolucionar, al igual que toda la cultura occidental, a otro sistema de valores nuevos. El mercantilismo y el fanatismo religioso que heredamos tienen que ser sustituidos por un humanismo solidario. Pero para esto queda un camino muy largo.
Y en este camino puede que muchos perdamos nuestro pasaporte.
© Elena Buixaderas, Diciembre 2011
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Enero 3rd, 2012
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Elena |
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