De nuevo colgamos aquí otro artículo aparecido en Prostor nº 92. Su autor es nuestro buen amigo y gran traductor Alberto Ortiz. Esperamos que lo disfrutéis.
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REFLEXIONES SOBRE LA ESPAÑA ACTUAL
SIN PERDER DE VISTA CÓMO SE HA LLEGADO HASTA AQUÍ
Atendiendo a los temas que me propone el equipo editorial de la revista PROSTOR, es más
fácil responder a la pregunta: ¿qué ha pasado en España en los últimos 40 años? que a la
pregunta ¿adónde va la España actual? Por tanto empezaremos por la primera.
Ahora bien, antes de entrar en materia, quiero subrayar que el espíritu del que hace estas
reflexiones no es el de “los que pasan por más castizos” entre los que “predominan los más
apegados a doctrinas tradicionales de vieja cepa castellana”. No encontrará en ellas el lector
“casticismo del lenguaje y del estilo … revelación de un pensamiento castizo”, sino el espíritu
de aquellos “que dejándose penetrar de cultura extraña, apenas piensan en castellano”1 Y
por ello partiré de algunas anotaciones de carácter “intrahistórico”, por también decirlo en
palabras de Unamuno, relativas a mi propia trayectoria vital.
INTRAHISTORIA: DEL FRANQUISMO A LA DEMOCRACIA
En el curso 1971-72 empecé mis estudios de Historia en la Universidad Autónoma de
Madrid y, antes de que terminara el curso, ya había dado con mis huesos en la cárcel,
estaba procesado por el Tribunal de Orden Público (TOP) y permanecí en libertad
condicional, retirado el pasaporte, hasta la aprobación de la Ley de Amnistía de 1977. Al
curso siguiente, en 1973, me aplicaron el artículo 21 del Reglamento de Disciplina
Académica, por el que se me prohibía el acceso a las aulas y campus universitarios salvo
para la realización de exámenes, y de nuevo acabé en la cárcel cumpliendo condena de un
mes por una multa impuesta por el TOP. Por aquel entonces, en Checoslovaquia se vivía un
proceso de “normalización”, tras la ocupación soviética, que empujó a la emigración a
cientos de miles de personas, y sometió a la cárcel y presiones intolerables a otros tantos.
Años más tarde, finiquitada la Dictadura tras la muerte de Franco, ante el golpe de estado
del general Jaruzelsky para aplastar al sindicato libre Solidarnosc, en la Asociación de
Derechos Humanos en Madrid, se convocaron debates para constituir la asociación de
Solidaridad con Solidarnosc. Allí conocí a mi compañera Jitka Mlejnková, que se había
establecido en España en 1974 para evitar tener que arrodillarse ante la nomenclatura
normalizadora de la Checoslovaquia comunista. Mis contactos con la realidad checoslovaca,
que hasta entonces se habían limitado a la información sobre los acontecimientos del 68 o a
las campañas por la libertad de Petr Uhl, Vacláv Havel o Jiřina Siklová, se fueron haciendo
más directos y, en diciembre de 1989, viajé a Praga por tercera vez para sentir la “revolución
de terciopelo” con la misma emoción que había experimentado al ver el desmoronamiento
de la dictadura franquista. Hoy llevo 20 años viviendo en la República Checa, disfrutando de
las ventajas que, como ciudadano, me aporta el que nuestros dos países estén integrados
en el mismo espacio político de la Unión Europea, gozando de libertades y derechos que, en
ambos países, estaban pisoteados hace 40 años.
En definitiva, lo que ha pasado en España en los últimos 40 años es que ha habido la
transición de una dictadura militar-fascista en descomposición a una democracia
parlamentaria integrada en la Unión Europea que garantiza las libertades democráticas. La
dictadura del general Franco, bendecida por el Vaticano y el obispado nacional-católico,
había contado con la ayuda militar directa de Hitler y Mussolini, y aplastó las libertades de
expresión, asociación, huelga y manifestación, aplicando penas de muerte y prisión frente a
cualquier disidencia hasta los mismos extertores de la vida del dictador.
Sin lugar a dudas, el cambio de mayor trascendencia en el periodo que se abrió tras la
muerte de Franco ha sido la modificación de la posición de la mujer en la sociedad,
acompañado de la desaparición de tasas de analfabetismo tercermundistas, indicador
indirecto de dicha posición femenina, pues en gran medida se alimentaban de su altísima
incidencia entre las mujeres mayores. Por poner un solo ejemplo, todavía en 1975 una mujer
casada no podría abrir una cuenta bancaria, digamos que para domiciliar su nómina, sin
autorización escrita del marido. Hoy en día las mujeres representan el 55% de las
movilidades del programa Erasmus en España en el curso 2009-10.
EL CAMINO RECORRIDO: DE CÓMO EL PRIMER ESTADO MODERNO DEL RENACIMIENTO
PASÓ A LLEGAR EL ÚLTIMO PARA ALCANZAR EL PACTO SOCIAL DE LA POSGUERRA
¿Cómo se pasó de las ejecuciones y los campos de concentración, del “año del hambre”, el
“estraperlo” y las cartillas de racionamiento, al “desarrollismo” franquista? Después de haber
ido desfilando por “rutas imperiales” de la mano del III Reich y Mussolini, del Opus Dei de
San José María Escrivá de Balaguer y del “amigo americano”, al cabo y a la calle, a España
le ayudaron a salir de la penuria y el atraso millones de personas que partieron a la
emigración desde los años 50 del siglo pasado, huyendo del hambre y la represión, familias
enteras trabajando de sol a sol en Europa y América, y después de hacer la experiencia de
las formas de vida de las sociedades liberales, fueron transfiriendo rentas y repatriando
ahorros, lo que facilitó el llamado “milagro económico español” que pudo afirmarse a pesar
del corsé de la dictadura fanquista. [aquí podría meterse la cita de C. Fuentes: “Pero en tanto
que a Hitler Franco lo recibió con el saludo fascista, relegó ese hábito al olvido cuando
recibió al presidente Eisenhower en Madrid para concluir su nueva alianza. La fachada de
España bajo Franco fue tanto monumental como uniforme, semejante a la del Monumento
de los Caídos. Pero el país era pobre. Necesitaba turismo y comercio, inversión y crédito. Y
los obtuvo, en su calidad de meritorio centinela de la OTAN”, pag. 507, § 2, línea 8]
Las especificidades del Estado Español en la historia europea vienen dadas por haber
surgido como uno de los primeros estados modernos del continente en el siglo XV. La
conquista de Constantinopla por el Imperio Otomano impactó como un terremoto y supuso
duraderas modificaciones en el equilibrio de poder en Europa, que alumbró el nacimiento del
estado moderno. La toma de Granada y el desmantelamiento del Reino Nazarí en la
península Ibérica, que tuvo a Fernando de Aragón como mentor estratégico, precede al
proceso de integración de los reinos peninsulares sobre la base de la afirmación del poder
absoluto de la Monarquía Hispánica, frente a las instituciones representativas de hechura
medieval como las Cortes de Castilla. La obra magna e imperecedera del periodo es la
Gramática Española de Helio Antonio de Nebrija.
Que determinados acontecimientos semejantes se vayan sucediendo en Castilla y en
Bohemia con cien años de diferencia –la derrota del ejército de las Cortes de Castilla por el
emperador Carlos V de Habsburgo en Villalar en 1520 y la de las Cortes de Bohemia por el
emperador Fernando II de Habsburgo en la Montaña Blanca en 1620– explica la diferencia
de efectos e interrelaciones, por preceder el descabezamiento de los comuneros a la
reforma luterana.
Pues bien, el siglo XIX y los primeros 70 años del siglo XX son testigos de la incapacidad de
ese Estado Español, que, habiendo sufrido la amputación del imperio americano, se hallaba
sumido en el atraso y la beatería, para integrar de forma duradera la realidad plurinacional
peninsular en una Federación Ibérica, proceso inverso al experimentado por
Checoslovaquia, alumbrada tras la derrota de Austria-Hungría en la I Guerra Mundial. De
esta forma, ha habido que esperar a 1989 para ver la llegada plena del estado social y de
derecho a España, con el decreto de universalización de la atención sanitaria dictado por el
gobierno del partido socialista de Felipe González tras la huelga general del 14 de diciembre
de 1988.
LA TRANSICIÓN Y LA ESPAÑA PLURINACIONAL
Muerto el dictador y reemplazado por el rey Juan Carlos, el camino de la transición, que
permitió la conquista de las libertades y derechos sociales de que se gozaba en Europa
desde después de la II Guerra Mundial, condujo al referendum de aprobación de la
constitución de 1979. La intentona golpista del coronel Tejero el 14 de febrero de 1982
ahondó los límites establecidos por el marco jurídico de la nueva constitución, creadora del
llamado “estado autonómico”, que, al precio de generar el caldo de cultivo de toda suerte de
clientelismos y corruptelas, ha atenuado las corrientes centrífugas en Cataluña, Euskadi y
Galicia. El ahondamiento de la crisis económica y el reparto de sus costes puede generar
escenarios en que se aliente el enfrentamiento entre territorios, como ya ha acontecido en
relación al reparto de recursos escasos como el agua. Los procesos de privatización de
servicios públicos como sanidad y educación alentados por gobiernos autonómicos del PP
sólo pueden agravar esta dinámica. Cabe pensar si la solución del “estado de las
autonomías” no resulta un obstáculo para encontrar una solución duradera de integración y
convivencia entre las distintas naciones que forman parte del Estado Español en el marco
de una Federación Ibérica, que permita expresar a la ciudadanía de esas naciones si
quieren permanecer libremente asociadas. La forma en que Checoslovaquia atendió esta
problemática tras acabar con la dictadura comunista, con la formación de dos nuevos
estados, ha permitido cimentar unas sólidas relaciones entre la República Checa y
Eslovaquia, basadas en el respeto mutuo y los intereses compartidos, y, desde el principio,
despertó el máximo interés entre la ciudadanía de Cataluña.
EL MODELO ECONÓMICO
Mientras tanto, el camino recorrido por España para su integración económica en la Unión
Europea, no ha sido precisamente un camino de rosas y, en medio de profundas crisis
sociales fruto del desempleo crónico de millones de personas, en el marco del
desmantelamiento de ramas industriales y agropecuarias enteras, como la siderurgia, los
astilleros y el sector lácteo, ha pasado por 3 sucesivas devaluaciones de la peseta: la de
Fuentes Quintana en 1977, nada más celebradas las primeras elecciones tras la muerte de
Franco, la de Boyer, después de la victoria de la socialdemocracia (PSOE) en las elecciones
del 28 de octubre de 1982, y la de Solchaga en 1992, al día siguiente de los fastos del V
Centenario del “desembarco de Colón en las Antillas”2 –por decirlo en palabras de Carlos
Fuentes– con la Exposición Universal de Sevilla y la olimpiada de Barcelona.
No obstante, el pacto suscrito por Felipe González con el canciller Kohl para la ayuda a la
adhesión de España a la unión económica y monetaria, por medio de los fondos
estructurales y de cohesión regional –de los que luego tantos otros nuevos estados
integrantes de la Unión Europea, entre otros la República Checa y Eslovaquia, se han
beneficiado– supusieron un elemento esencial para reducir las fuertes desigualdades entre
territorios.
De manera que, cuando desapareció la peseta en 1999, nadie derramó una lágrima por una
moneda, que había simbolizado la pauperización periódica de la ciudadanía, sometida a un
modelo económico en que el recurrente deterioro de la balanza por cuenta corriente se
corregía por el camino de la súbita pérdida de valor de los ahorros y activos inmobiliarios en
manos de las clases medias, y la bajada de salarios, combinada con las subidas de precios
y tasas de desempleo de dos dígitos que golpeaban a las capas más desfavorecidas de la
población. Si se puede hablar de un vencedor, en medio de tantas miserias padecidas por la
población, es de Emilio Botín y el Banco de Santander, del BBVA, la Caixa y la Kutxa,
beneficiarios de los procesos de quiebras y concentración de capital experimentados a lo
largo de este proceso.
Mientras tanto, la Península Ibérica, uno de los territorios menos densamente poblados de
Europa, acostumbrado en el pasado a la pérdida de población neta en sucesivas oleadas
migratorias, en los años 80 y 90 del siglo XX, no sólo absorbe buena parte de la emigración
de españoles en el extranjero, sino que el país pasa a recibir importantes flujos de población
de América, África, Europa y Asia. Con la llegada del euro, se pasó de tipos de interés
hipotecarios reales que rozaban la usura, a tipos semejantes a la depreciación del dinero
expresada como tasa de inflación. A partir de 2008, desvanecido el espejismo de la continua
revalorización de activos inmobiliarios, la borrachera del crédito fácil, el entrampamiento de
los más desheredados con la esperanza del piso propio a pagar en decenas de años –
particularmente emigrantes que han perdido su trabajo– que, en realidad, ha funcionado
como canal de engorde de los beneficios de promotores inmobiliarios, bancos y cajas de
ahorros, de los dividendos y bonus cobrados por unos cuantos fondos de inversión y la alta
gerencia de estas compañías … ahora llega el marasmo de una nueva crisis social global …
5 millones de parados, desahucios masivos, deudas de las familias impagables, el auge de
las formaciones políticas xenófobas que quieren subir a los emigrantes a los barcos para
expulsarles de España …
Acontecimientos políticos recientes, como que se haya procedido a aprobar de la noche a la
mañana con nocturnidad y alevosía una reforma constitucional que fija el techo de deuda sin
debate en el parlamento ni en los partidos políticos ni en los medios de comunicación ni en
la sociedad, después de 32 años en que no se le había tocado ni una coma, precisamente
cuando se va a conmemorar el Bicentenario de la Constitución de las Cortes de Cádiz de
1812, revelan dónde está el poder de la ciudadanía y dónde, el del sector financiero. Frente
a ello la movilización social de la juventud que encarna el 15M ha buscado entroncar con el
movimiento sindical para ganar el apoyo de la población a sus demandas en busca de un
futuro en las manifestaciones del mes de septiembre de 2011.
¿ADÓNDE VA LA ESPAÑA ACTUAL?
Ante la pregunta ¿adónde va la España actual?, formulada en el otoño del año 2011, caben
muchas reflexiones y pocas certezas, porque unos la quieren llevar a un sitio y otros la
quieren llevar a no sabemos dónde, mientras hay corrientes de fondo internacionales que
empujan en distintos sentidos. En consecuencia, todavía no están escritos ni el destino ni
los distintos estadios de la travesía, porque estos serán la resultante de la correlación de
fuerzas entre distintos grupos sociales, generacionales y étnicos, así como de la actuación
de las corrientes ideológicas en presencia en el plano del Estado Español e internacional.
Cuando se detalla la formulación de la pregunta: ¿Conduce el actual “camino español” más
bien al caos político y social o a otra mejor forma de democracia?, en primer lugar, debemos
considerar que no hay un solo camino español: por un lado está el camino por el que
tortuosamente marchan unidos de la mano el gobierno de Zapatero y el Partido Popular de
Rajoy –que aspira a sucederle como presidente de gobierno– elevando la fijación del techo
de deuda a norma constitucional, a las órdenes de la canciller Frau Merkel y del presidente
Sarkozy, haciéndose eco, no de las demandas ciudadanas, sino de los requerimientos de
unas pocas decenas de fondos de inversión que dictan las políticas de austeridad en toda
Europa para los jóvenes, trabajadores, jubilados y funcionarios, así como recortes, cuando
no desmantelamiento puro y duro, de la cobertura universal de los servicios sociales en
materia de educación, sanidad y pensiones. Ese camino, a mi juicio, conduce
inevitablemente al cercenamiento de las libertades, a un peligroso aumento de la
conflictividad social, al repliegue hacia el nacionalismo más estrecho, por no decir, a la
amenaza y posible eclosión de la guerra y el fascismo que asolaron Europa en los años
1933 a 1945 del siglo pasado.
Otro posible camino es el de la confluencia de los movimientos de contestación juvenil del
15M con las organizaciones del movimiento obrero, arrastrando a la mayoría de la población
para frenar la ofensiva del capital financiero. Esa es la experiencia de mayo del 68 en
Francia y, bajo las condiciones particulares de la dictaduras franquista y comunista de
España y Checoslovaquia, del Sindicato Democrático de Estudiantes y de las Comisiones
Obreras en España desde 1965 y de la primavera de Praga. Pero para poder avanzar por
este otro camino es indispensable una maduración política del movimiento 15M –y de otras
iniciativas ciudadanas semejantes existentes por toda Europa y por Israel– en varios
aspectos esenciales: no hay solución española (ni siquiera europea) a la crisis que estamos
viviendo, sólo una ampliación de la democracia a nivel europeo y la implantación de políticas
europeas de defensa y ampliación del estado social y de derecho europeos permitirán
encontrar una solución a la crisis favorable a la mayoría de la población, y dicha salida es
imposible sin un recorte sustancial de la hipertrofia del sector financiero, grandes
laboratorios y compañías energéticas, que han adquirido dimensiones mayores que buena
parte de los estados nacionales europeos. Adelgazamiento drástico del peso aplastante del
sector financiero, que en una década ha pasado a acaparar 1 de cada 3 euros de los
beneficios mundiales. En este aspecto pueden jugar un papel esencial medidas como la
implantación del impuesto a las transacciones financieras con un tipo móvil, que penalice
drásticamente a los movimientos de capital hacia y desde paraísos fiscales; la creación de
instrumentos de deuda europea (eurobonos) que permita financiar un plan europeo de obras
públicas capaz de reducir drásticamente el desempleo en el continente, que se aproxima a
los 25 millones de parados, así como la ampliación cualitativa de los programas de
intercambio interestatal de estudiantes, profesores e investigadores a nivel europeo en el
marco de un nuevo programa de educación, investigación y desarrollo, con la creación de un
número sustancial de becas europeas. Ahora que Roche se dedica a amenazar a varios
estados europeos, cabe también considerar, entre otras medidas, la creación de una central
europea de compras de farmacia que alivie la pesada factura de gasto sanitario que aplasta
las cuentas nacionales de todos los estados miembros, al tiempo que engorda dividendos y
bonus de unos pocos …
Ahora bien, la clave de cualquier avance será la instauración de nuevas formas de
democracia de los pueblos de Europa, liberados del corsé de los actuales estados
nacionales –antigualla decimonónica de la época de las comunicaciones con palomas
mensajeras– y de las actuales formas institucionales de la Unión Europea, tan alejadas de la
ciudadanía europea, como familiares y trilladas para todo tipo de grupos de presión que
campan por sus respetos en Bruselas. Y ello pasa por una nueva Convención Europea, un
debate europeo, partidos y nuevas corrientes políticas europeas. Y es que, uno de los
principales obstáculos objetivos a la conformación del ágora europeo es la existencia de
unos 30 idiomas nacionales. Veremos lo que da de sí el próximo programa marco de I+D de
la Unión Europea, y no es que yo confíe en que la técnica vaya a resolver los déficits de
democracia que padecemos, pero el invento de un autómata de traducción simultánea con,
digamos, 27 canales, prestaría una gran ayuda a la formación de la ‘polis’ europea. Por si
acaso, no sería mala idea introducir el debate sobre la conveniencia de implantar el estudio
del latín y el griego como asignaturas obligatorias en los programas de enseñanza
secundaria de toda Europa, pues el único idioma común que cabe esperar en Europa es la
traducción y qué mejor escuela para ella, que la de los estudios de las lenguas de las
civilizaciones clásicas, base de nuestra cultura común.
En este contexto, cabe abordar el problema de la identidad cultural de forma no excluyente,
intentando preservar tanto la biodiversidad ambiental, como la cultural, entendiendo todas y
cada una de las lenguas europeas como un patrimonio común a defender, implantando la
enseñanza obligatoria en la escuela de los idiomas dominantes en cada territorio,
combinada con la de al menos otras dos lenguas europeas. Formar una juventud con
habilidades lingüísticas capacitada para la movilidad intraeuropea. No hay nadie que tenga
una sola identidad, ¡disfrutemos del privilegio de poder compartir varias identidades
culturales!
En definitiva las dos principales recetas frente al casticismo empequeñecedor son más
cospomolitismo y más mestizaje. Y lo que ello lleva implícito para la conformación de la
multi-identidad europea: es Europeo el que vive y trabaja en Europa, haya nacido donde
haya nacido.
No es esperable que en España se vayan a crear a corto plazo los millones de puestos de
trabajo necesarios para la integración social de una juventud sin esperanza, por tanto, se
trata de crear las condiciones para que la parte más dinámica de esa juventud tenga la
oportunidad de abrirse camino fuera y conformar una nueva ciudadanía europea. El principal
valor de futuro es la lengua española por sus millones de hablantes como lengua materna y
por sus millones de estudiantes como lengua extranjera. Y por ello, preservar la unidad de la
lengua en los distintos ámbitos territoriales en que vive y se desarrolla es de interés
estratégico y en ese sentido es muy positivo el papel que juegan las Academias de la
Lengua Española, con obras de gran utilidad como el Diccionario Panhispánico de dudas.
Ante la crisis presente no hay otro camino, si queremos evitar la barbarie, que más Europa,
pero la Europa de los valores y el progreso social, ni la del III Reich ni la de Frau Merkel.
Cobran plena actualidad las palabras de Unamuno: “¿Está todo moribundo? No; el porvenir
de la sociedad española espera dentro de nuestra sociedad histórica en la intra-historia, en
el pueblo desconocido, y no surgirá potente hasta que le despierten vientos o ventarrones
del ambiente europeo … España está por descubrir y sólo la descubrirán españoles
europeizados”
© Alberto Ortiz, 2011
Referencias
1 En torno al casticismo, Miguel de Unamuno, Alianza Editorial, S.A., Madrid, 1986, ISBN: 84-206-3915-X.
2 El espejo enterrado, Carlos Fuentes, Taurus Bolsillo, 1998.
31c9
Enero 5th, 2012
Posted by
lucesbohemia |
General, Acontecimientos de interés |
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