Aires y fuegos
El viento y las brasas Daniel Casado
Premio de poesía Arcipreste de Hita 2004
Editorial Pre-Textos 2004
ISBN: 978-84-8191-616-4
apenas sepa la brasa del viento y lo aguarde,
como si pronto amaneciera
lentamente vibre
y en esa esperanza muera
Este libro me lo envió el poeta hace un par de años. Lo leí en una situación espiritual bastante peculiar. Acababa de nacer mi segundo hijo, que no dormía por las noches, así que mis facultades físicas y mentales se encontraban bastante mermadas. Pero la poesía de Daniel lleva al lector a un estado en el que se olvidan esas minucias. Si tiene una virtud, es su verso hondo y certero. Su poesía está escrita hacia dentro, da sensación de sosiego. Esa reflexión sobre las cosas que nos ocurren y de las que es preciso dejar constancia. Cuando releo estos poemas, después de tanto tiempo, aún me asaltan versos (Octubre es siempre un remite imposible, La lluvia es siempre una forma de exilio, qué lenta la resurrección de tu voz cuando hablo) que me hacen pensar en una frase de Vicente Huidobro: “un poeta debería decir aquellas cosas que no se dirían sin él.” En este libro hay muchas cosas que nunca se hubieran escrito sin su autor.
Su anterior libro El largo andar tan breve (maravillosa metáfora de la vida), fue galardonado con el Premio Ciudad de Mérida 2002. Su último poemario publicado, hasta la fecha, es: El proyector de sombras.
Desde hace unos cuantro años intento convencerlo –infructuosamente– de que se deje caer por Praga y venga a uno de nuestros recitales. Pero todavía espero. Quién sabe… No estaría de más disfrutar de la elegancia de sus versos en vivo y en directo. Uno de los poemas de este libro lo leímos en uno de nuestros recitales, allá por el año 2005:
caminar con los pies llenos de frío, vuelto el rostro al suelo, la faz helada, las manos dentro del abrigo
caminar despacio, no obstante, cada vez más
sentir cómo las palabras nos van cubriendo bajo la noche, cómo a su fluir vamos quedando anclados, pétreos, sin poder hacer nada
y en medio de la oscuridad, en la borrada orilla, besar tus labios con la dulzura de las cosas que se hacen por vez primera
¿Que más decir? Un extracto del libro se encuentra en la web del poeta.
Se puede adquirir aquí.