Sobre la probabilidad
En ese desconocido
que llamaba a su perro perdido
cerca de los muros del monasterio
estaban todas las posibilidades
Esas historias improbables
que sólo ocurren en las películas
En ese mastín de pelo azabache
desobediente y hermoso
y en ese muchacho despeinado
con la ropa raída por la convicción
No podían saber que se cruzaron
con una llamada de auxilio
enfundada en ropa de deporte
Sólo era una mujer que corría
en una mañana de domingo
Elena Buixaderas, Marzo 2012