Sobre la fragilidad
La luz artificial interrumpe la oscuridad
quiebra el sueño
Él retira un cabello de su boca
contempla la indefensión en los ojos cerrados
Abandono de niña con trenzas
cuando la vida ya solo desciende
Si todo tiene un precio
¿cuál es el que hay que pagar
por acariciar auroras boreales?
Nada hay más frágil que un segundo,
ése en que la soledad no existe
Elena Buixaderas, 2006
